La primera vez que vi a Lydia Lamaison fué en la película de Leopoldo Torre Nilsson “Un Guapo del 900” , allí el Ecuménico interpretado por Alfredo Alcón tenia una réplica a su nivel en la Doña Natividad de la Lamaison; haciendo cálculos tendría unos 45 años cuando hizo ese exigente papel, con un personaje que superaba con largueza su edad en ese momento. Pero en su interpretación, estaban la dureza, la ternura… la fiereza que el papel necesitaba. Luego, cuando la vi en otras instancias, siempre quedaba fascinado con su mirada, con esa rara mezcla de inocencia y experiencia que expresaban sus ojos, con lo medido y espontáneo de cada gesto con que inundaba la escena. Los que la conocieron personalmente hablan tambien de su caràcter, de su generosidad con sus pares, de su profesionalidad; tambièn recuerdan su lucha de los ùltimos años en la Casa del Teatro, de como intentaba habilitar una instancia teatral para “los viejos”, seguramente no pensandose ella en esa categorìa. Hoy soló nos quedan sus actuaciones y gracias a Dios no es poco. Oscar Alvarez
Un Recuerdo de Lydia Lamaison, por Diego Sabanés, director de “Mentiras Piadosas” Sigue leyendo








































